De izda. a dcha.: El Consejero Pedro Ortega, el Rector Robaina y la profesora Schallenberg
Otra imagen de la presentación de los resultados del proyecto de investigación

Presentación pública de los resultados del Proyecto “Efectos económicos de un Parque Eólico Marino flotante de 200 MW en Gran Canaria”

07 de Noviembre de 2018

Un grupo de investigadores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) ha llevado a cabo un proyecto cuyo objeto ha sido evaluar la cadena de valor de la energía eólica offshore en Canarias y los efectos en el PIB y en el empleo de un parque eólico marino flotante de 200 MW ubicado en Gran Canaria. Para ello se ha contado con un grupo multidisciplinar que incluye profesores de la Escuela de Ingenierías Industriales y Civiles y del Departamento de Análisis Económico Aplicado, equipo liderado por la doctora e ingeniera Julieta Schallenberg, e integrado por los profesores Ofelia Betancor, Javier Campos, Juan Luis Eugenio y Federico Inchausti, con la colaboración de la empresa Equinor. 

La Sede Institucional de la ULPGC acogió el miércoles 7 de noviembre la presentación pública de los resultados de este proyecto, en un acto que contó con la participación del Rector Rafael Robaina; el Consejero de Economía, Industria, Comercio y Conocimiento del Gobierno de Canarias, Pedro Ortega; y la investigadora y coordinadora del proyecto, Julieta Schallenberg.

En la actualidad, Canarias suple su demanda energética en un 98% con petróleo que viene por barcos del exterior. El Gobierno de Canarias propone, en su Estrategia Energética para el 2025, el objetivo de que el 45% de su electricidad provenga de energías renovables, incluyendo para ello 310 MW de energía eólica offshore además de 1025 MW de energía eólica en tierra y 300 MW de energía solar fotovoltaica, entre otras actuaciones.

Las Islas Canarias tienen más del 40% de su territorio protegido, a lo que hay que sumar que algunas islas tienen una densidad poblacional muy alta además de un gran desarrollo turístico, lo que genera una gran presión sobre el territorio. Esto queda patente en islas como Gran Canaria que, con menores dimensiones que Tenerife o Fuerteventura, tiene una densidad poblacional muy alta, enorme presión turística y más potencia eólica instalada que el resto de las Islas Canarias juntas. Como consecuencia, ha aumentado la sensibilidad de parte de la población ante nuevas instalaciones eólicas en tierra. Por otro lado, el potencial eólico marino en Canarias es enorme, con un potencial importante para instalaciones eólicas marinas fijadas al lecho marino (bottom-fixed) pero muchísimo mayor para instalaciones eólicas marinas flotantes. Todo ello, ha motivado que el Gobierno de Canarias proponga una primera zona de desarrollo eólico offshore en la zona sureste de Gran Canaria, por sus condiciones eólicas y medioambientales.

El proyecto analiza el efecto económico en las tres fases típicas de un proyecto de estas características. Fase 1 (antes de la puesta en marcha del proyecto, estimada en 5 años): sondeos, trabajo de campo, proyecto, fabricación e instalación; fase 2 (durante la vida útil del proyecto, estimada en 20 años): operación y mantenimiento, y fase 3: desmantelamiento (estimada en tres años). El proyecto incluye un análisis de la cadena de valor para estimar las capacidades existentes en Canarias para abordar cada una de estas tres fases; asimismo también se incluye un análisis de la cadena de valor peninsular para identificar qué actividades que no se puedan desempeñar en Canarias, podrían ser llevadas a cabo por empresas de la Península y, por tanto, poder evaluar el impacto del proyecto tanto a nivel regional como nacional. 

Los resultados del proyecto son muy alentadores, tanto para Canarias como a nivel nacional. En Canarias se podría llevar a cabo: entre el 55% y el 25% (dependiendo del escenario) de la inversión de la 1ª fase (sondeos, proyectos y fabricación); entre el 92% y el 80% de la fase de operación y mantenimiento (que se estima en 20 años) y el 100% de la fase de desmantelamiento. A nivel nacional, se estima que más del 70% de la inversión de la 1ª fase se puede ejecutar entre Canarias y Península; lo que significa que la mayor parte de la fabricación se puede llevar a cabo en territorio nacional. Estas estimaciones, basadas en investigaciones y entrevistas a empresas públicas y privadas, quedan también corroboradas por la experiencia del único parque eólico flotante instalado hasta la fecha, el Hywind Escocia, que fue puesto en marcha en octubre de 2017, y donde la mayor parte de las distintas partes del parque eólico fueron fabricadas por empresas españolas, a pesar de haberse instalado en Gran Bretaña.

El PIB generado en Canarias durante el periodo global del proyecto oscilaría entre 780 y 550 millones de euros, dependiendo del escenario que se maneje (a nivel nacional, incluyendo las Islas Canarias, esta cifra oscilaría de 910 a 950 millones de euros). En cuanto al empleo demandado en Canarias durante los 28 años de duración global del proyecto, los empleos directos se estiman en un rango de 1.550 a 950 (dependiendo del escenario) y los indirectos más inducidos se estiman en un rango de entre 1.450 y 900. Hay que mencionar que el empleo demandado no significa que sea empleo de nueva creación; una parte será personal ya contratado al que se prorroga contrato, aumenta las horas o simplemente se le reasigna tareas y otra parte sí será empleo de nueva creación. Además, también hay que distinguir entre empleo de corta duración (2 – 3 años), en la 1ª fase de sondeos, proyecto, fabricación, instalación y puesta en marcha, empleo de larga duración (20 años), en la fase de explotación del parque eólico, y empleo temporal (de unos 6 meses) en la fase de desmantelamiento. El grueso del empleo se genera en la 1ª fase, empleo de corta duración, donde las cifras podrían oscilar entre 1.300 y 550 empleos demandados en Canarias. El empleo más estable se genera en la 2ª fase (20 años), de operación y mantenimiento, para la que se estima que se necesitarían unos 120 empleos en Canarias, de los cuales se calcula que el 25% sería de nueva creación. 

Durante la presentación de los resultados, se pusieron de manifiesto las altas capacidades regionales para poder acoger este parque marino-eólico flotante, que sería el único del mundo flotante capaz de generar 200MW. La aspiración de convertir a Canarias en un referente eólico-marino flotante “no es un sueño, sino que empieza a ser una realidad tangible”, según declaró el Consejero Pedro Ortega,  quien añadió que el nuevo Régimen Económico y Fiscal (REF), que entra en vigor el 7 de noviembre, apuesta especialmente por la implantación y desarrollo de las Energías Renovables en Canarias, y la Estrategia Energética para Canarias estima que, en el año 2025, el 45% de la energía consumida en Canarias provenga de las Energías Renovables.

El Rector de la ULPGC, Rafael Robaina, recalcó que la actual dependencia a los combustibles fósiles existente en Canarias es enorme, por lo que “es nuestra generación la que debe buscar soluciones”. En este sentido, la ULPGC colabora con instituciones, empresas y organismos para proponer soluciones a este problema.