El Plebiscito de las Islas Menores

Iniciada la Información pública que abrió el Gabinete de Canalejas para estudiar las posibles soluciones al Problema Canario que proponían las «fuerzas vivas» del Archipiélago, Manuel Velázquez Cabrera decidió hacer llegar a Madrid los argumentos autonomistas como remedio a la grave situación en la que se encontraban las islas, sobre todo las periféricas. Durante estos años, las necesidades de Lanzarote, Fuerteventura, La Gomera y El Hierro habían quedado difuminadas a causa de las disputas entre los unionistas tinerfeños y los divisionistas grancanarios, por lo que el majorero consideraba que la nueva reorganización administrativa debía atender a la realidad de todas ellas. 

                            

Lo singular de la vía emprendida por el abogado de Tiscamanita no fue únicamente el inusual método que llevó a cabo, elevando una petición popular a Cortes mediante la recogida de firmas, sino que la verdadera trascendencia residió en que fue capaz de otorgar voz a la burguesía de las islas menores, sector al que él mismo pertenecía y desde donde observaba los efectos negativos de la dependencia hacia las islas centrales.

 

Número de firmas del Plebiscito
Lugar Recuento según Manuel Velázquez Cabrera Recuento según Felipe Bermúdez
Fuerteventura 1.462 1.483
Lanzarote 1.201 1.205
El Hierro 308 311
La Gomera 253 249
Gran Canaria 136 140
Tenerife 27 39
Madrid 1 1
Total 3.388 3.428

Concretamente, el documento plebiscitario defendía el mayor protagonismo de la realidad isla y la capacidad de autonomía insular a través de los cabildos, exponiéndose en tres bases fundamentales: la representación de todas las islas en el Parlamento, la creación de un organismo insular para cada una de ellas y la dotación de las competencias necesarias para su autogobierno. 

Muchos comerciantes, empresarios, cargos públicos y profesionales de las islas periféricas se sumaron al proyecto plebiscitario, alcanzando, pese a las artimañas de don Fernando León y Castillo y los suyos, un total de 3.388 firmas. No obstante, para obtener su objetivo tuvo que realizar una ronda de contactos y reuniones con los principales representantes políticos de Barcelona y Madrid, entrevistándose durante su viaje plebiscitario de 53 días con unas 50 notables personalidades. 

Finalmente, aunque pronto se desvaneció el movimiento de la burguesía periférica, pues carecía de cohesión interna, lo cierto es que el contenido íntegro del Plebiscito se incluyó en la Ley de Reorganización Administrativa y de Representación en Cortes de las Islas Canarias, recuperando el Archipiélago su estructura burocrática plural.

El fenómeno plebiscitario tuvo una importante repercusión en los diarios de tirada regional de la época, incluso en las publicaciones a nivel de toda España, como se puede comprobar en la sección Los ecos del Plebiscito en la prensa local y nacional.